domingo, 10 de abril de 2011

Paradoja.


Una paradoja es un recurso literario consistente en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Por extensión solemos utilizar ese término para referirnos a aquellas situaciones en las que detectamos una contradicción evidente.

Una paradoja es lo que nos presenta Alfons López en su chiste aparecido en Público ayer 9 de abril:


















Aún cuando en el chiste no se especifica, puesto que el personaje que aparece tiene rasgos asiáticos, podemos asumir que se trata de un japonés y que el negocio al que se refiere es el de exportación de alimentos procedentes del mar (pues se trata de una clara referencia a la contaminación radiactiva del agua marina en las cercanías de la central nuclear de Fukushima, en Japón).

Sería, obviamente, una paradoja que, aún incluyendo esa clara advertencia, los productos que este personaje vende tuviera aceptación en el mercado. Los efectos perjudiciales de las radiaciones sobre el organismo humano son diversos: dosis altas a corto plazo producen, entre otros síntomas, quemaduras, caída de pelo, diarrea, vómitos, o destrucción de la mucosa intestinal o de la médula ósea que pueden conducir a la muerte de la persona expuesta (son lo que llamamos efectos agudos), y sabemos que dosis repetidas se comportan de un modo acumulativo, pudiendo, a largo plazo, producir los que llamamos efectos crónicos, fundamentalmente cáncer: por ello, no resulta fácil entender que alguien quisiera consumir pescado contaminado con radiación si está avisado de que su consumo puede afectar gravemente a su salud.

El chiste adquiere todo su sentido cuando reparamos en que precisamente esa es la advertencia, sin paliativos, que incluyen desde hace años todas y cada una de las cajetillas de cigarrillos (a pesar de que, en la actualidad, el carácter nocivo del hábito de fumar tabaco es ampliamente conocido por la población general), y que, sin embargo, muchas personas siguen interesadas en consumirlos.

Esa es la paradoja.

martes, 15 de marzo de 2011

Vacunas (III): Los virus gripales como dianas en movimiento


A diferencia de otras vacunas antivirales que pueden conferir protección por periodos muy prolongados, la vacuna de la gripe no protege de un año para otro: si está indicada, debe administrarse cada año.

La explicación de ésto reside en que, como ya dijimos, los virus de la gripe tienen una gran capacidad para mutar, es decir, para cambiar: el virus de la gripe muta de un año a otro. Mel destacó con sentido del humor esa capacidad de cambio en el número 1605 de El Jueves (aparecido el 27 de febrero de 2008):


Ese es el motivo por el cual una misma persona puede enfermar de gripe en diversas ocasiones, ya que la inmunidad desarrollada al infectarse un año no proporciona protección para contactos posteriores con el virus mutado: el sistema inmunológico no reconoce las características del virus de un año para otro, y es necesario vacunar frente al virus de la gripe estacional todos los años para garantizar la protección, ya que, por lo general, la vacuna de la gripe que protege adecuadamente un año no lo hace con la misma eficacia el año siguiente. Podríamos decir, utilizando un símil, que, debido a esa capacidad de cambio, el virus se comporta como una diana permanentemente en movimiento: cada año hay que apuntar nuevamente, pues el objetivo hacia el cual se dirigió el disparo el año anterior ya no es el objetivo adecuado.

El humorista norteamericano Bruce Beattie presentaba el 25 de mayo de 2006 en el Daytona Beach News-Journal esa mutación (refiriéndose, concretamente, a la llamada gripe aviar, que afecta principalmente a las aves pero que también puede infectar a diversas especies de mamífero, entre las que está el ser humano) como un juego de azar en el cual quien apostaba era nada menos que la propia Muerte ("Sé que estoy a punto de ganar... puedo sentirlo", piensa la Muerte, mientras acciona la palanca); "El juego de la mutación de la gripe aviar", es el título del chiste.

Y es que ocurre que, aunque las más frecuentes mutaciones con repercusión clínica del virus de la gripe entran dentro de las llamadas mutaciones menores, que tienen lugar cada 2-5 años y dan lugar a epidemias de mayor o menor intensidad, en ocasiones se producen las mutaciones que llamamos mayores, que dan lugar a cepas virales frente a las cuales la mayor parte de la población mundial está desprotegida, por lo que la extensión y gravedad de la infección serán mucho mayores, dando origen a una pandemia: así es como surgen las pandemias de gripe.
  

martes, 4 de enero de 2011

Vacunas (II): La Medicina Preventiva

Puesto que con la administración de una vacuna lo que se pretende es evitar la aparición de una enfermedad futura, las vacunas son un valioso recurso de la llamada medicina preventiva.

La medicina preventiva es la parte de la Medicina (de hecho, es una especialidad médica) encargada de la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades mediante una serie de actuaciones diversas y mediante el fomento de pautas de vida saludables.

El 7 de febrero de 2008, desde las páginas de El País, El Roto propuso una disparatada alternativa a la medicina preventiva:



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La medicina disuasoria, obviamente, no existe (disuadir, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, es “inducir, mover a alguien con razones a mudar de dictamen o a desistir de un propósito”; en este caso, obviamente, a desistir de enfermar): se trata de una invención del autor. Y muy ingeniosa, por cierto.

No obstante, y aunque no podemos “disuadir” a nadie de enfermar (pues el hecho de enfermar no es un acto voluntario), la medicina preventiva tiene entre sus más eficaces instrumentos el de la educación sanitaria o educación para la salud, con la cual se intenta transmitir información, concienciar y cambiar hábitos, sustituyendo los hábitos nocivos por otros que sean saludables.

La medicina preventiva, por tanto, tiene un ámbito de actuación muchísimo más amplio que el de las vacunas, aunque, como resulta evidente y ya se ha dicho, las vacunas son uno de los recursos de los que la medicina preventiva se vale.